Narracion de Arthur Gordon Pym

Narracion de Arthur Gordon Pym

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

2 de agosto.— El tiempo siguió caluroso y sereno. El amanecer nos halló en un lamentable estado de abatimiento y de debilidad. El agua del cántaro era por completo inutilizable y se había convertido en una espesa masa gelatinosa donde aparecían gusanos de horrible aspecto. Lo vaciamos y enjuagamos el cántaro en el mar, vertiendo luego en él una pequeña cantidad del vinagre procedente de nuestra conserva de tortuga. Apenas podíamos soportar la sed y en vano tratamos de aliviarla con vino, que sólo sirvió para agregar leña al fuego y provocarnos una intensa embriaguez. Tratamos de disminuir nuestros sufrimientos mezclando vino con agua salada, pero bastó que bebiéramos la mezcla para sentir violentas náuseas, por lo cual nos cuidamos de repetir la tentativa. Todo el día esperamos ansiosamente una oportunidad de bañarnos, pero nos resultó imposible, ya que el casco estaba sitiado por los tiburones que lo rodeaban; sin duda se trataba de los mismos monstruos que habían devorado a nuestro pobre amigo durante la noche y que estaban a la espera de otro festín semejante. Esta circunstancia nos llenó de un amargo dolor, a la vez que nos infundía las premoniciones más melancólicas y deprimentes. Hasta entonces habíamos encontrado un alivio exquisito al bañarnos, y vernos privados de este recurso por una causa tan terrible era más de lo que podíamos soportar. Además, nos sentíamos amenazados por un peligro inmediato y continuo, pues el menor resbalón o movimiento en falso nos hubiera puesto al alcance de los voraces escualos, que con frecuencia se precipitaban hacia nosotros remontando a nado por estribor. Ni los gritos ni los movimientos parecían preocuparlos. Uno de los más grandes, que había recibido un hachazo de Peters y estaba seriamente herido, continuó sus tentativas para llegar hasta nosotros. Hacia el atardecer apareció una nube, pero para nuestra mayor angustia pasó sin dejar caer ni una gota de agua. Resulta imposible concebir nuestros sufrimientos a causa de la sed. Pasamos la noche en vela, tanto por la sed como por el miedo a los tiburones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker