Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym 3 de agosto.— Ninguna posibilidad de salvación. El bergantÃn escoraba más y más, al punto que era completamente imposible mantenerse de pie en cubierta. Nos ocupamos de asegurar nuestro vino y la carne de tortuga, a fin de no perderlos en caso de que el casco se diera vuelta. Extrajimos dos sólidos pernos de los portaobenques de proa y, con ayuda del hacha, los clavamos en el casco a babor, a unos dos pies del agua; el lugar no estaba lejos de la quilla, pues la escora era pronunciadÃsima. Atamos entonces nuestras provisiones a dichos pernos, pensando que estarÃan más seguras que en su anterior posición debajo de los obenques. Durante todo el dÃa sufrimos espantosamente de sed, sin que tuviéramos la menor oportunidad de bañarnos a causa de los tiburones, que no se alejaron un solo instante. Tampoco pudimos dormir.