Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Bien mirado, el hecho de que el bergantín se hubiese dado vuelta, con la consiguiente pérdida del vino y la carne de tortuga, no empeoró nuestro estado, salvo por la desaparición de las ropas de cama, que hasta entonces nos habían permitido recoger un poco de agua de lluvia, y del cántaro donde la guardábamos; en efecto, no tardamos en descubrir que todo el fondo del barco, desde dos o tres pies por debajo del antiguo nivel del agua hasta la quilla propiamente dicha, estaba cubierto por una densa capa de lapas, que resultaron ser un excelente y nutritivo alimento. Así, en dos aspectos importantes, el accidente que tanto habíamos temido resultó un beneficio más que un daño; primero, nos proporcionaba una cantidad de provisiones que, moderadamente consumidas, tardarían un mes en agotarse, y segundo, contribuía a nuestra seguridad, ya que no había el menor peligro de un nuevo vuelco, y el riesgo era muchísimo menor que antes.