Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Media hora más tarde vimos sesenta o setenta balsas, o canoas de fondo plano, repletas de salvajes, que daban la vuelta a la extremidad, sur del puerto. ParecÃan no tener más armas que unas cortas mazas y las piedras que llevaban en el fondo de las embarcaciones. Inmediatamente después apareció otro contingente, aún más numeroso, aproximándose desde la dirección opuesta y enarbolando armas similares. Las cuatro canoas se llenaron rápidamente de nativos, que surgÃan de entre los arbustos de la bahÃa, y no tardaron en incorporarse a las primeras. AsÃ, en menos tiempo del que he tardado en decirlo, y como por arte de magia, la Jane Guy se encontró rodeada por una inmensa multitud de exasperados salvajes dispuestos a capturarla costara lo que costase.