Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym La descarga contra éstas produjo los más terribles efectos. La metralla y los balines de los grandes cañones partió por la mitad a siete u ocho balsas, matando a treinta o cuarenta salvajes y haciendo caer al agua, por lo menos, a otros cien, en su mayoría gravemente heridos. Los otros, enloquecidos de terror, se pusieron en precipitada fuga, sin detenerse siquiera a recoger a sus mutilados compañeros, que nadaban en todas direcciones entre gritos y clamores de socorro. Pero este excelente resultado se produjo demasiado tarde para la salvación de nuestros valientes camaradas. El grupo de las canoas abordaba ya la goleta; más de ciento cincuenta salvajes treparon por los cables y las redes de abordaje aun antes de que los defensores hubiesen alcanzado a disparar los cañones de babor. Nada ahora podía contener su rabia salvaje. Nuestros hombres fueron arrollados, pisoteados y descuartizados salvajemente en un instante.