Los placeres y los dias
Los placeres y los dias ¿Cómo habrá podido surgir una vez más toda esa agua fresca de recuerdos y correr por mi alma impura de la actualidad sin mancillarse? ¿Qué virtud posee ese olor matutino de las lilas para atravesar tantos vapores fétidos sin mezclarse y sin debilitarse? ¡Ay al mismo tiempo que dentro de mÃ, muy lejos de mÃ, fuera de mà se despierta aún mi alma de catorce años. Demasiado sé que ya no es mi alma y que no depende de mà que vuelva a serlo. Entonces, sin embargo, no creÃa que alguna vez llegarÃa a, lamentarla. No era más que pura, tenÃa que hacerla fuerte y capaz de las más altas tareas en el porvenir. A menudo, en los Olvidos, después de haber estado con mi madre al borde del agua llena con los juegos del sol y los peces, durante las cálidas horas del dÃa o por la mañana y la tarde, paseándome con ella en los campos, soñaba confiadamente en ese porvenir que nunca era lo bastante hermoso a la medida de su amor, de mi deseo de complacerla y de las potencias, ya que no de voluntad, por lo menos de imaginación y sentimiento que se agitaban dentro de mÃ, convocando tumultuosamente al destino en donde se realizarÃan y herÃan reiteradamente el tabique de mi corazón como para abrirlo y precipitarme fuera de mÃ, a la vida. Si entonces saltaba con todas mis fuerzas, si besaba mil veces a mi madre, corrÃa de lejos hacÃa adelante como un cachorro o muy atrasada, porque estaba recogiendo amapolas y centáureas, las traÃa dando gritos, no era tanto por la alegrÃa del paseo en si y de eras cosechas como para expandir la felicidad de sentir dentro de mà toda esa vida dispuesta a brotar, a extenderse hasta el infinito, en perspectivas más amplias y más encantadoras que el horizonte extremo de los bosques y del cielo que hubiese querido alcanzar de un solo salto. Ramilletes de centáureas, de tréboles y amapolas, si os llevaba con tanta embriaguez, con los ojos ardientes, palpitante toda, si me-hacÃais reÃr y llorar, es que os componÃa con todas mis esperanzas de entonces que, ahora, como vosotros, se han secado, se han corrompido y sin haber florecido como vosotros, han vuelto al polvo.