Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Qué se ofrece? —contestó Patiño.

—No es extraño que vuestra merced no me conozca, que tal me ha puesto el camino, pero soy Carranza.

Aquel nombre debía ser muy familiar al secretario; porque inmediatamente cambió de aspecto, y se dirigió al recién venido con muestras de un vivo cariño.

—¡Carranza! en efecto no te había conocido, ¿qué traes por aquí?

—Señor, grandes novedades que debo comunicar a vuestra merced ahora mismo, pero que sea donde estemos solos.

—Sígueme —dijo Patiño, y volviendo a entrarse a la casa, condujo al hombre a un aposento que estaba enteramente solo.

—Dime —exclamó Patiño luego que cerró tras sí la puerta.

—Pues, señor, no se espante su merced, pero al señor don Bernardo le han puesto preso.

—¿A mi hermano? —dijo poniéndose pálido el secretario.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker