Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Dime, ¿algo deseas?, ¿para ti, para tus parientes?

—Si yo me atreviera, pediría un favor a V. M.

—Pues atrévete, te lo permito; ¿de quién se trata?

—Del marido de una amiga mía.

—¿Y qué deseas para él?

—Un empleo en México o en el Perú o en Filipinas.

—¿Pero empleo en qué categoría? ¿Es noble? ¿Tiene colocación en la corte?

—No, señora, no tiene ahora empleo, es noble.

—¿Y quién es él? sepamos.

—Fernando de Valenzuela —dijo doña Inés poniéndose encendida.

Pero la reina no lo advirtió, porque también ella se había ruborizado.

—¡Cómo! —exclamó— ¿Valenzuela? ¿Acaso quiere irse? ¿Llevarse a Eugenia?

—Señora, no tiene empleo en la corte; como amigo del reverendísimo padre Nitardo teme a los partidarios del príncipe, y creo que dejaría a Eugenia si así lo deseara V. M.

—Pero Eugenia nada me ha dicho.

—Señora, nada sabe de esto, que a mí me lo ha confiado Valenzuela.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker