Las dos emparedadas
Las dos emparedadas Se disponía una regia partida de caza y doña Inés tuvo deseos de asistir.
El joven rey debía encontrarse en la partida, y allí estaría también don Fernando de Valenzuela.
Doña Inés de Medina quería ver aquel encuentro.
Por parte de su padre el marqués de Río Florido, la dama no encontró absolutamente obstáculo; el marqués tenía gusto en esa clase de reuniones que son siempre en la corte motivos de intrigar, y vasto campo de domésticas conspiraciones.