Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Por fin, Inés mía —dijo don Guillén— puedo verte a mi lado, y libre de testigos importunos estrecharte feliz entre mis brazos y decirte que te amo.

—Sí, Guillén, ya estoy a tu lado; ya no puedes dudar de mi amor, ya no puedes echarme en cara que otros en España han sido más felices que tú.

—Perdóname, mi vida, pero tenía celos del pasado.

—¡Celos! ay, Guillén, todo eso que fue se ha perdido ya hasta en mi memoria, ¿cómo amándote a ti podía recordarlo?

—No, Inés, no temía que tú lo recordaras, sentía en mi corazón celos, envidia, porque creía que a otros habías amado más que a mí; que a otros habías concedido más favor.

—Nadie ha sido dueño de mi corazón como tú, nadie como tú ha dominado mi alma.

—¿Es verdad?

—Te lo juro.

—¿Es decir que a nadie has amado en el mundo?

—Guillén, a ti no te quiero engañar, para ti no quiero tener secretos, y por eso voy a confesarte la verdad; he amado a otro hombre antes que a ti: le amé con delirio, pero él me engañó, no supo corresponder a mi pasión, y aquel amor se trocó en odio, y juré vengarme, y me vengué, Guillén, me vengué…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker