Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah! señor caballero, ¡alto! que necesita procederse en orden para que en orden salga todo, y sentaremos como auto cabeza de proceso, la denuncia o declaración de vuestra merced, según quiera o no constituirse parte quejosa o acusadora, o a menos que vuestra merced prefiera que se siga el negocio de oficio, sin previo libelo.

—Mire vuestra merced, señor alcalde —contestó impacientemente don Lope— que antes que todo es socorrer a esas gentes desgraciadas…

—Con arreglo a lo actuado…

—Voy a abrir —exclamó don Lope arrebatando una hacha de la mano de uno de sus criados, y descargando sobre la puerta un terrible golpe que hizo saltar mil astillas antes de que el alcalde se hubiera podido oponer.

—Téngase a la justicia, señor caballero —exclamó el alcalde con cólera y golpeando el suelo con su vara— que preciso se hace que el escribano dé fe del estado en que se encuentra esta puerta.

—¿En qué estado se ha de encontrar si no cerrada? —exclamó don Lope redoblando sus golpes en lo que le imitaron perfectamente sus criados.

—Téngase a la justicia —gritó el alcalde furioso por ver que nadie le hacía caso— señor escribano, dé vuestra merced fe de este alentado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker