Las dos emparedadas
Las dos emparedadas —Creo que doña Laura ha sido robada y quizá asesinada por doña Inés de Medina.
—¿Pero qué relación…?
—No sé cómo explicar esto a V. E., pero estoy seguro de que doña Inés odiaba de muerte a doña Laura, y que doña Inés es capaz de todo lo malo.
—Pudiera suceder, porque como tal me la recomienda S. M. Y además, doña Inés, cosa que hasta hoy nunca habÃa dicho, ha estado a verme ofreciéndome descubrir una conspiración, cuyas pruebas ofreció traer aun cuando no ha cumplido. ¿De dónde puede ella saber algo?
—No lo sé, señor; aquà hay un misterio terrible que es necesario aclarar cuanto antes.
—SÃ, reflexionadlo esta noche, y mañana temprano nos veremos.
—Me resigno, señor, a esperar hasta mañana, pero si algo descubro en esta noche…
—A cualquier hora venid, porque es asunto de importancia para mÃ.
—Me retiro, y voy sin descanso a inquirir hasta traer noticias a V. E.
Don Lope salió decidido a no descansar un momento como lo habÃa prometido al virrey, hasta encontrar a doña Laura.