Las dos emparedadas
Las dos emparedadas En donde se cuenta lo que hizo la Audiencia con el marqués de san Vicente el Tapado, como le llamaba el vulgo
Comenzado se había el proceso criminal contra don Antonio de Benavides, llamado el marqués de San Vicente por sus partidarios y el Tapado por la generalidad de las gentes.
El delito de que se le acusaba era el de haberse falsamente supuesto castellano de Acapulco, y haber por eso llegado a Veracruz con tal fausto.
Ciertamente, aunque don Antonio de Benavides hubiera sido un impostor, la severidad desplegada contra él por la Audiencia, era injusta, que crimen como el que se imputaba a Benavides, ni tenía gran pena por la ley, ni era capaz de trastornar un reino, porque hasta el día de su prisión no había hecho el Tapado otra cosa que referir a sus amigos en lo particular que venía despachado con misión del rey, pero nada más.
Se le había tomado ya su declaración y se le había exigido que presentara y entregara sus papeles, y a todas estas requisiciones había contestado que sus papeles existían en las cargas que se le habían embargado el día de su prisión y debían estar ya en poder de la Audiencia.
Nada se infería de las declaraciones de los testigos, y don Frutos Delgado propuso a los demás oidores, que se sujetara a don Antonio a la prueba del tormento.