Las dos emparedadas
Las dos emparedadas Cuéntase cómo en el día miércoles 14 de julio de 1683, se administraron el sacramento del bautismo y el de la extremaunción, a dos personas muy notables en México
Eran las once de la mañana del miércoles 14 de julio de 1683, y una lucida procesión salía por la puerta principal del palacio y se dirigía a la catedral.
Las campanas de todos los templos de la ciudad, repicaban a vuelo, los cohetes poblaban el espacio, se escuchaban por todas partes las salvas y los disparos que se hacían con escopetas, mosquetes, pedreros y cámaras, y la multitud que se apiñaba en la plaza, presentaba el aspecto más halagüeño de animación y de alegría.
Era que en aquellos momentos se iba a administrar el sacramento del bautismo a un hijo del virrey que había nacido en aquella misma semana, el lunes 5 a las ocho de la noche.
La ceremonia se celebró con extraordinaria solemnidad, el aya que llevaba en sus brazos a la criatura, fue conducida hasta la catedral en silla de manos, marchando en la comitiva, la real Audiencia, el ayuntamiento, todas las comunidades religiosas y todas las compañías de milicias, que entonces eran numerosas, por motivo del amago de los piratas sobre las costas.