Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Fray Ãngelo, arrodillado a los pies de la cama, lloraba como un niño, y todo el mundo estaba allí conmovido.

Reinaba en la fiesta de palacio la mayor animación y la más completa alegría, los brindis se sucedían entre aplausos y músicas, y todos deseaban casi un reino para el recién nacido.

El virrey contestaba con afecto, y todos parecían haber olvidado completamente a los conspiradores y a los piratas, que en aquellos momentos atacaban las costas de Yucatán.

Don Frutos el oidor y el virrey departían alegre y amigablemente en uno de los más animados grupos, cuando de repente en el intervalo de una a otra de las piezas que ejecutaban las músicas, llegó el sonido lejano de una campanilla, y los ecos de un canto religioso.

—¿Qué será esto? —preguntó el virrey.

—Es sin duda —contestó un caballero— la campanilla del viático —todos se inclinaron— y los cantos de los hermanos de nuestro amo.

—¿Pues quién se sacramenta esta noche? —preguntó don Frutos.

—Es extraño que su señoría no recuerde —dijo el que había hablado antes—, son los sacramentos del Tapado.

El virrey se puso ligeramente pálido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker