Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Y había algo? —preguntó inquieto el virrey.

—No señor, pero yo he depositado esos papeles en poder de doña Laura: don Guillén, lo recuerdo ahora, me los entregó y me acompañó hasta la puerta de la casa de la dama, y me esperó allí; es claro que advirtió que allí dejé esos papeles, porque a pocas noches la casa ha sido asaltada, doña Laura ha desaparecido, y ese hombre se casa con doña Inés, y ella promete hacer grandes revelaciones; señor, no hay duda, doña Inés ha dirigido el robo de esa casa, y ella sabe adónde está doña Laura.

—Indudablemente.

—Es preciso que V. E. mande aprehender a esa mujer.

—No haré tal, que sería una locura; cualquier cosa que intentara yo hoy sobre esa dama, causaría vehementes sospechas a la Audiencia y precipitaría un desenlace desagradable. ¿Es verdad?

—Es verdad, señor ¿pero qué hacer?

—Piense vuestra merced, en lo que ha de ser; pero en nada me mezcle a mí, porque me perdería, y se perdería vuestra merced con la falta de mi apoyo que puede serle de mucha utilidad.

—Es verdad, señor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker