Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pero ésa es una imprudencia…

—No tenga vuestra merced cuidado, que el único que conoce estas prendas, es el que menos las puede ver.

—¿Vamos?

—Como lo disponga vuestra merced.

Don Lope echó a andar y los dos pícaros se pusieron a sus lados con todo el aire de unos marqueses.

—Puede decir vuestra merced que va como Cristo —dijo descaradamente el Camaleón.

—En todo caso —replicó el Pinacate— yo soy San Dimas.

—No disputaremos el nombre —contestó el Camaleón— ya que el oficio es igual, y si te parece te diré yo para que seas San Dimas, Di más, pronto estarás conmigo en galeras.

Don Lope no pudo menos de sonreírse: aquél era para él un mundo enteramente nuevo, y jamás se había imaginado que hubiera hombres que se connaturalizaran con el delito, y que se chancearan con el destino, teniendo por único porvenir la horca o las galeras.

—¿Y podremos saber —dijo el Camaleón— adónde nos lleva vuestra merced? porque hay puntos en esta ciudad peligrosillos para nosotros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker