Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VI

De la plática que hubo entre don Lope y don Gonzalo y otras cosas que se verán

—Bendito sea Dios —dijo don Gonzalo— que se encuentra a vuestra merced en su casa; que ayer tarde y aun anoche repetidas veces le hemos buscado.

—¿Tanto le interesaba a vuestra merced el encontrarme?

—Mucho, y por mi relato podrá conocerlo vuestra merced fácilmente; hace ya algunos días que se susurraba en la ciudad, que una dama principal hacía denuncias a la Audiencia, acerca de todo cuanto nosotros teníamos dispuesto y arreglado; tales voces llegaron hasta nosotros haciéndonos formar mil y mil conjeturas; como sabéis tenemos amigos en la Audiencia misma, y ayer en la mañana uno de estos amigos nuestros llegó a avisarme que don Frutos Delgado había confesado a sus compañeros que la dama en cuestión era doña Inés de Medina…

—Lo sé ya.

—¡Cómo! ¿Lo sabía vuestra merced, y nada había dicho, cuando el peligro era tan inmediato?

—Hasta anoche lo supe, y por esa razón no me encontraron aquí vuestras mercedes anoche, porque andaba en averiguación de ese y otros crímenes cometidos por esa dama.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker