Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sea, pues; sálvese siquiera el alma de este infeliz…

Fray Ángelo se acercó al hombre que estaba atado en la viga.

—Retiraos —dijo a los otros— para que pueda yo confesar a este desgraciado, pero antes quitarle esa mordaza.

—¿Cómo quitarle la mordaza?

—De otra manera no podré confesarle.

—Padre, esos son muchos requisitos, con absolverlo basta.

—Pero ¿cómo se confesará sin hablar?

—Mire vuestra merced cómo se arregla, porque en eso de quitarle la mordaza no hay ni qué pensar.

Aquel hombre había hablado con tanta firmeza, que fray Ángelo comprendió que nada conseguiría.

Entonces pensó absolverlo, como si se tratara de un hombre mudo.

—¿Tiene intención de confesarse de sus pecados, hijo mío? —dijo fray Ángelo.

El hombre atado, le miró con angustia, e hizo señal con la cabeza de que sí.

—Entonces —continuó fray Ángelo— haga intención de confesar sus pecados ya que no los puede decir.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker