Las dos emparedadas
Las dos emparedadas —¿Recuerda su señorÃa que le prometà descubrir el plan de la conspiración, el nombre de los conjurados y entregar los papeles que fueron extraÃdos del equipaje del marqués de San Vicente?
—Sà señora.
—¿Y recuerda su señorÃa cuándo fue esto?
—Sà señora, pocos dÃas antes de que vuestra merced fuese presa por el Santo Oficio.
—Precisamente, y éste es el hilo del negocio, seguramente los contrarios supieron esto, y por eso me denunciaron al Santo Oficio; pero esa mujer emparedada era la que me iba a decir todo.
—¿Cómo?
—Esa mujer tenÃa amorosas relaciones con uno de los conjurados, sin duda con el de más confianza, porque a él se le entregaron los papeles del marqués de San Vicente.
—¿Quién se los entregó?
—PermÃtame su señorÃa, que esto lo calle, porque es el mismo que me dio a mà el aviso, y creo que se le puede dispensar muy bien la falta por el servicio.
—Ciertamente, señora.
—Pues como decÃa: el hombre que recibió los papeles los trajo a depositar a la casa esa de doña Laura, que es la dama emparedada.
—¡Doña Laura!