Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah…! ¿qué es eso? —exclamó doña Laura oyendo con esa delicadeza de oído que tienen los moribundos, la campanilla del Señor de la Misericordia—… ¿qué campana es esa?

—Es una procesión —contestó don Lope tratando de distraerla.

—No… esa… esa… no es procesión… esa… es la… campana… de los… ajusticiados… ¿a quién…?

Doña Laura apenas podía continuar, y con su mano delgada y pálida procuraba hacer señas a don Lope para concluir la frase.

Bien comprendía el joven de lo que se trataba; pero no quería contestar directamente.

—Dejad eso, señora —decía— cuidad sólo de vos, de vuestra salud. ¿Os sentís mejor?

—Sí, me siento bien, muy débil… pero mis recuerdos… ¿en dónde estaba yo?… en mi casa… luego unos hombres… me sacaron… una mujer… doña Inés, eso es… doña Inés…

—Señora, no recordéis eso, que son sólo delirios de una fiebre y que tomáis por cosas reales.

—Puede ser… puede ser… pero esa campana… todavía la escucho… ¿quién?… había un hombre en peligro… de muerte… ¿quién era?… ¿quién…?

Don Lope miraba con ternura a la dama, como siguiendo el hilo de aquellos muertos pensamientos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker