Las dos emparedadas

Las dos emparedadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señora, aunque estoy seguro de lo que digo, quiero sin embargo confundiros, para que no tengáis ni el consuelo de la queja; a ver vosotros, acercaos.

Los dos lacayos se acercaron.

—¿De dónde hemos sacado nosotros a doña Laura?

—De allí —contestaron los dos lacayos señalando el lugar en que estaba doña Laura.

—¿Y en qué estado? —preguntó don Lope.

—Loca y moribunda —contestó uno.

—Loca y moribunda —repitió el otro.

—Y vos don Guillén de Pereyra decid: ¿quién puso aquí esa dama?

—Yo, por orden de doña Inés.

—¿Lo oís señora?

Pero doña Inés no necesitaba oír nada de aquello, porque a gritos su misma conciencia se lo decía.

—Pues bien, señora, yo que recogí a esa víctima de vuestra furia infernal; yo que la he visto padecer y morir, yo que ni me dejo engañar como la Audiencia, ni quiero tampoco ser vuestro cómplice como los oidores, os condeno a ser emparedada como lo estaba doña Laura…

—¡Señor! —exclamó cayendo de rodillas doña Inés.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker