Las dos emparedadas
Las dos emparedadas Felipe IV casó en primeras nupcias con doña Isabel de Francia, hija de Enrique IV, y el primer hijo que tuvo de este matrimonio, y que fue el príncipe don Carlos, murió el año de 1646, cuando se había casado con doña María Ana de Austria, y antes de consumarse el matrimonio.
Felipe IV se unió después con la que debía haber sido mujer de su hijo, y que era naturalmente muy joven.
Doña María Ana de Austria nació en 1634; de manera que a la muerte del rey tenía apenas treinta años, y treinta y dos en los días en que pasan los acontecimientos que venimos refiriendo.
La reina vivía como aislada en medio de la corte de España; su cualidad de extranjera no había podido ser olvidada, y su caprichoso cariño y la protección inmoderada que dispensaba al padre Nitardo, la hacían menos amada de sus súbditos y sobre todo de la nobleza española.
La reina cerró su devocionario cuando lo anunciaron al padre Nitardo y se dispuso a recibirle.
—Dios guarde a V. M. —dijo el padre.
—Él os proteja —contestó la reina— grave asunto debéis tener que comunicarme cuando os miro a esta hora por mi cámara.