Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Esa lengua tendría muchos sinónimos para expresar el mismo ser en sus diferentes relaciones[1]; tendría pocos adverbios y palabras abstractas para expresar esas mismas relaciones. Tendría muchos aumentativos, diminutivos, palabras compuestas, partículas expletivas para dar cadencia a los periodos y elegancia a las frases, tendría muchas irregularidades y anomalías; descuidaría la analogía gramatical para acentuar la eufonía, el número, la armonía y la belleza de los sonidos. En lugar de argumentos, tendría sentencias; persuadiría sin convencer y pintaría sin razonar; se parecería a la lengua china en ciertos aspectos; a la griega, en otros; a la árabe, en otros. Extended esas ideas en todas sus ramas y comprobaréis que el Cratilo de Platón no es tan ridículo como parece.