Ensayo sobre el origen de las lenguas

Ensayo sobre el origen de las lenguas

Ahí se formaron los primeros lazos de familia, ahí tuvieron lugar los primeros encuentros entre los dos sexos. Las muchachas venían a buscar agua para las faenas domésticas; los mozos venían a abrevar sus rebaños. Ahí, los ojos acostumbrados a los mismos objetos desde la infancia comenzaron a ver otros con mayor dulzura. El corazón se conmovió ante esos nuevos objetos; una atracción desconocida lo volvía menos salvaje, le hacía conocer el placer de no encontrarse solo. El agua se volvió insensiblemente más necesaria; el ganado tuvo sed con mayor frecuencia: se llegaba con prisa y se partía a regañadientes. En aquella edad feliz cuando nada indicaba las horas, el tiempo no tenía otra medida que la de la diversión o el fastidio. Bajo los viejos robles, vencedores de los años, una juventud ardiente olvidaba insensiblemente su ferocidad; poco a poco se abastecían unos a otros; haciendo esfuerzos por darse a entender, aprendía uno a explicarse. Ahí se hicieron las primeras fiestas: los pies saltaban de alegría; no bastaba el gesto solícito: a la voz la acompañaban acentos apasionados; el placer y el deseo, confundidos, se hacían sentir a un tiempo: ésa fue, en fin, la verdadera cuna de la humanidad; y del puro cristal de las fuentes surgieron los primeros fuegos del amor.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker