Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Las primeras historias, las primeras arengas, las primeras leyes fueron en verso: la poesía fue encontrada antes que la prosa; así debió ser, ya que las pasiones hablaron antes que la razón. Sucedió lo mismo con la música: no hubo primero otra música que la melodía, ni otra melodía que el sonido variado de la palabra; los acentos formaban el canto, las cantidades daban la medida, y se hablaba tanto mediante los sonidos y mediante el ritmo como mediante la articulación y la voz. Decir y cantar eran antiguamente lo mismo, dice Estrabón; lo que demuestra, añade, que la poesía es la fuente de la elocuencia[1]. Habría que decir que una y otra tuvieron la misma fuente, y que en un principio fueron lo mismo. En cuanto a la manera en que se unieron las primeras sociedades, ¿sorprende que se pusieran en verso las primeras historias, que se cantaran las primeras leyes? ¿Sorprende que los primeros gramáticos sometieran su arte a la música, y fuesen a la vez profesores de una y otra[2]?
Una lengua que sólo tiene articulaciones y voces no posee más que la mitad de su riqueza: entrega ideas, es verdad, pero para transmitir sentimientos, imágenes, todavía le hacen falta ritmo y sonido, es decir, una melodía; es eso lo que tenía la lengua griega y lo que le falta a la nuestra.