Ensayo sobre el origen de las lenguas
Ensayo sobre el origen de las lenguas Nuestros gestos sólo significan nuestra inquietud natural; no es de ellos de lo que quiero hablar. Nadie más que los europeos gesticulan al hablar: se dirÃa que toda la fuerza de su lengua está en sus brazos, le añaden además la de sus pulmones y todo ello no les sirve de nada. Mientras un francés se agita y atormenta el cuerpo para decir muchas palabras, el turco retira un momento la pipa de su boca, dice una frase entre dientes y lo aplasta con una sentencia.
Desde que aprendimos a gesticular, olvidamos el arte de las pantomimas; igualmente, por muchas y muy perfectas que sean nuestras gramáticas, no entendemos ya los sÃmbolos de los egipcios. Lo que de más profundo y vivo decÃan los antiguos no lo expresaban con palabras sino con signos; lo mostraban, no lo decÃan.