Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor O
LOS ERRORES DE LA AMBICIÓN[80]
El señor y la señora de Faxelange, que poseían entre treinta y treinta y cinco mil libras de renta, vivían habitualmente en París[81]. No tenían por único fruto de su himeneo más que una hija, bella como la diosa misma de la Juventud. El señor de Faxelange había servido en el ejército, pero se había retirado joven, y desde entonces sólo se ocupaba de los intereses de su hogar y de la educación de su hija. Era un hombre muy dulce, de escaso talento y excelente carácter; su mujer, aproximadamente de su edad, es decir, de cuarenta y cinco a cincuenta años, tenía alguna sutileza más en la cabeza, pero, en conjunto, había entre aquellos dos esposos mucho más candor y buena fe que astucia y desconfianza.