El Corsario Negro

El Corsario Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Recogieron las armas y los pocos víveres que tenían, y volvieron a emprender la marcha, siguiendo las orillas de la laguna, que continuaban libres de árboles grandes.

El calor era intenso, y se sentía mucho más por la falta de sombra; pero los filibusteros, acostumbrados a las altas temperaturas del Golfo de México y del mar Caribe, no experimentaban gran molestia. Sin embargo, humeaban como yacimientos de azufre, y sudaban tan profusamente que a los pocos pasos llevaban las ropas empapadas.

Además, las aguas de la laguna, heridas de plano por el Sol, producían reflejos cegadores que les lastimaban dolorosamente los ojos. Por otro lado, se elevaban miasmas peligrosos bajo la forma de ligeras nubecillas de neblina que podían ser fatales, pues producen las temidas fiebres de los bosques.

Por fortuna, a eso de las cuatro de la tarde vieron ya el extremo opuesto de la sabana, la cual se prolongaba por medio del gran bosque en forma de cuello de botella.

Los filibusteros y el catalán, que caminaban con gran brío a pesar de hallarse muy fatigados, iban a doblar hacia la floresta, cuando el negro, que marchaba a retaguardia, les señaló una cosa roja que se veía en la superficie de un pantano verdusco, el cual se alargaba hacia la sabana.

—¿Un pájaro? —preguntó el Corsario.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker