El Corsario Negro
El Corsario Negro El regreso de los dos famosos corsarios, y su decisión de empeñar la batalla en seguida, volvió a enardecer a la mayorÃa, pues tenÃan una fe ciega en tales jefes.
—¡Animo, hombres de mar! —gritó el Olonés—. ¡Detrás de aquellos fuertes existen mayores tesoros en qué hacer presa que en Maracaibo! ¡Demostremos a nuestros implacables enemigos que somos siempre invencibles!
Dio la orden de formar dos columnas, recomendó a todos que no retrocedieran ante ningún obstáculo, y después mandó avanzar.
El Corsario Negro se puso a la cabeza de la tropa más numerosa en compañÃa del Vasco, mientras que el Olonés con los suyos avanzaba a lo largo de la linde del bosque, con objeto de rebasar la llanura inundada y llegar inadvertidamente debajo de los fuertes.