El León de Damasco

El León de Damasco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tras de ti —respondió el capitán.

Un negro de descomunal estatura, cuya fuerza debía de ser similar a la de un par de hombres robustos, vestido con un simple chaleco de seda y adornado con algunas alhajas de coral, se aproximó respetuoso hacia Haradja.

—¿Está preparado el juego de las poleas?

—Sí.

—Coge a ese hombre, amárrale y cuélgale.

No había acabado de hablar cuando ya Hamed, arrojándose sobre el capitán, le derribaba al suelo.

La lucha fue violenta pero muy corta.

La fuerza extraordinaria del gigante se impuso y, en seguida, tras quitarle la armadura que Metiub no pudo atravesar, le dejó desnudo; luego le sujetó por los brazos, por las piernas y bajo las axilas a unas anillas pendientes de una polea situada entre los dos árboles del velero, fue levantado a una altura de unos cuatro metros.

Delante y detrás tenía las púas aceradas del denominado peine de tres pies de largas, con puntas agudas muy afiladas, de unas cinco a seis pulgadas. El capitán se dejó izar sin soltar un grito.

—¿Piensas hablar ya? —inquirió iracunda la joven.

—Ya te dije que no sé nada.

—¡Ah! ¡Vamos a verlo!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker