El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Trescientas cajas llenas de vestuario para nuestros soldados, ha dicho el capitán.
—Me parece que te equivocas.
—¿Llevamos, pues, un cargamento sospechoso?
—Ochocientos mil cartuchos y treinta mil fusiles, amigo.
—¿Para nuestros valientes soldados?
—Tú lo has dicho, Alfonso.
—¿Y el capitán no nos lo ha dicho?
—La discreción no está nunca de más en tiempos de guerra.
—¿Pero croes que los brasileños saben lo que transporta el «Pilcomayo»?
—Cuando salimos de Boston para transbordar en alta mar las cajas del navÃo inglés, nos seguÃa una lancha de vapor, y cuando emprendimos el rumbo al Sur, ya la he visto volver al puerto a toda velocidad. Aquella lancha, si no lo sabes, te diré que era del cónsul del Brasil.
—¿Entonces, tú crees…?
—Digo que en el RÃo de la Plata nos esperan los barcos aliados y que apenas nos descubran se nos echarán todos encima.
—¡Uf! ¡Qué asunto más feo! Pero, es indudable que habremos de atracar en alguna parte.
