El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —¡Atracar! Primero hay que entrar en el RÃo de la Plata y remontarlo hasta Asunción, si esta ciudad resiste todavÃa a los ataques de las tropas del Brasil, de la Confederación argentina y del Uruguay.
—Si nos echaran, a pique serÃa un golpe terrible para nuestro presidente.
—Su ruina, porque además de las armas y municiones llevarnos…
—¿Qué cosa?
—¡Chist! Habla bajo, para que nadie te oiga. Llevamos nada menos que el tesoro del presidente: siete u ocho millones en diamantes.
—¿Quién te lo ha dicho?
—Lo ha dicho el capitán una noche, mientras hablaba con el agente del gobierno.
—¿Con ese señor Calderón, tan feo?
—Cállate, si no quieres ir a la barra.
—Me es antipático ese agente.
—¡Pst…! ¡Oh…! ¡Oh…! ¿Qué novedad es ésta? —murmuró el contramaestre.
—¡Máquina atrás! —habÃa mandado el capitán—. ¡Todo el mundo a su puesto de combate…!
