La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Los cien marineros del «Yucatán», oyendo la voz de su capitana, saltaron del matorral y cayeron en medio de los escuadrones desorganizados destripando caballos y caballeros, mientras los españoles salen de todas partes fusilando a las primeras columnas.
Los rough-riders, acribillados de frente y cargados por los flancos, no resisten. Espolean furiosamente a sus caballos y huyen desordenadamente a través de la floresta, abandonando a unos sesenta camaradas sobre el campo de batalla.
—¿Y bien, amigo Córdoba? —preguntó la marquesa, que oprimÃa el fusil todavÃa humeante—. ¿Qué me dices?
—Que les hemos zurrado bien a estos fanfarrones, pero ¿y después?
—¿Qué quieres decir?
—Digo que no sé si podremos zurrarles siempre, doña Dolores —dijo el lobo de mar, con un suspiro.