La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Leedlo y lo veréis. Os aseguramos bajo nuestra palabra de honor, que no seras como Nemorino, vÃctimas de Dulcamara.
Hay en él algo para la mujer, algo para el hombre, algo para el comerciante, algo para el fraile, algo para el gobierno, algo para el pueblo, algo para los necios, algo para los vivos, en suma y para acabar en dos palabras la enumeración, mucho para todos.
Si lo leis en invierno os aseguramos que no os incomodará la lumbre de la estufa (si la tenéis), ni el frÃo (que lo dudamos). Si leis en verano, la cuestión cambia de aspecto, como es natural, y, es casi seguro que si estáis al rayo del sol aguantareis. Es libro para el hogar, libro para el campamento, libro para el touriste, y que solo puede no advertir á los que admiran la organización polÃtica y social de la China y del Mogol
Si creeis que, porque habéis leÃdo á Tocqueville, Chevalier, Grinke y las correspondencias de Debrin, conoceis la América, os equivocáis. Los tres primeros os habrán dicho y enseñado, como está constituido el gobierno; os habrán explicado la complicada y á la vez sencilla maquinaria del régimen representativo, democrático, federal.
El último os habrá edificado diciéndonos como se matan los pueblos libres del todo, con los pueblos libres á medias, —el Norte con el Sur,— y os habrá engañado más de una vez.