La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Pero ninguno de ellos os habrá revelado una cosa tan interesante como la que ha podido ver y estudiar Lefébvre, sin más trabajo que comerse una pildora. ReÃs eh? y sin embargo, vivimos en el siglo de las pildoras.
DÃgalo sino Brandreth, Torres y el que le ha hecho tragar á la Francia que el imperio es la paz.
Os diremos que cosa es esa, —no sea que nos tachéis de charlatanes, á nosotros pobres traductores, que tanto aborrecemos en su esencia y en su forma la literatura querosénica.
Pues esa cosa es: como vive y debe vivir un pueblo libre, ó diciendo lo que hubiéramos debido decir primero, —qué clase de bienestar, de sentimientos é ideas son las que desarrolla y debe desarrollar la libertad bien entendida y sinceramente practicada.
Ya veis que el negocio es de interés, para un pueblo, que como el Argentino, al cual tenemos el honor de pertenecer, nos atrona todos los dÃas los oÃdos hablándonos de libertad, —de instituciones— etc., etc.
Leed, pues, á ParÃs en América, y no nos creáis en el resto de nuestra vida si la lectura no os hace buen provecho.
Si la pÃldora no os cura la indigestión de malas ideas y de falsas apreciaciones que tenéis desde sabe Dios cuando; os empachasteis con libros franceses del siglo pasado.