La vida de Dominguito
La vida de Dominguito —No señor — (risa general que no lo desconcierta).
—¿Por quién vota?
—Por don Manuel Montt!
—Ah pÃcaro! que no se le permita votar, gritó en tumulto la oposición.
—Es partidario del despotismo!
El Presidente restablece el orden, le recibe el voto, y la oposición se lo pasa de uno á otro, lo besan, lo aplauden y lo bajan ebrio de contento. ¿Supo alguna vez que aquello fué broma? Acaso no volvió á pensar en ello, hallándolo según su cuenta lo más natural del mundo. Llegado á Buenos Aires en 1858, vÃspera de las fiestas Mayas, con once años, en ciudad nueva, acompañábalo uno de los niños Velázquez, á quien un pickt-pocket arrebató el sombrero. Dominguito pispó algo y agarrando á un paisano con tal tono de autoridad, le mandó entregar el sombrero, que lo desconcertó, y abandonando el sombrero se hizo humo, como dicen, ¿Era valor? No, es que no sabe distinguir bien hombre de niño, aunque sepa cual es la posición relativa entre un roto y un caballero.