La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Franklin, que hizo su fortuna y ofreció gratis la receta infalible de hacerla, con guardarse la cuarta parte de todo dinero que por alguna vía entrase á su bolsa estrecha de muchacho necesitado, si bien fué feliz en este artificio que lo llevó al futuro engrandecimiento, se lamentó siempre de su incapacidad de poner orden en sus cosas é inversión del tiempo, que es otra de las virtudes cardinales que añadió á la moral antigua.
El que esto escribe padece de la misma enfermedad, incurable ya, á punto de calcular que habrá desperdiciado dos ó tres años de vida en poner orden en las páginas que escribe sin numerar las hojas de papel; y como el pensamiento va mas ligero que la pluma, al pasar de una hoja á otra, se queda en el aire, ó en el tintero una sílaba ó una palabra, y vaya Vd. á coordinar la hilación y el sentido! Intentóse, pues, suscitar en el neófito el amor á la economía, al ahorro, queriendo con ello inculcarle las ideas morales de Franklin, cuya vida se lehacia leer para su ejemplo; pero era fidalgo español y americano hasta la médula de los huesos y habría pedido á los cangrejos, padre y madre, que le mostrasen el camino.
Una ocurrencia, un poco cómica, dió ocasión de ensayar en grande la hermosa práctica, sin obtener sino una bancarrota.