La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Circulaban en Santiago y Valparaiso rumores de fiebre amarilla, temiéndose se comunicara la que decían había aparecido en Lima, y hablábase entre la gente beata de una devota oración á Santa Brígida, la cual, puesta en el estómago con acompañamiento de Padres Nuestros y Ave Marías, preservaba del contagio.
Por medio de tías paternas, muy dadas á las prácticas religiosas, se obtuvo una copia del preciso talismán, y por burla de tamaña superstición, vino la idea de imprimirla y vulgarizarla. Los derroteros de minas que dejaron ocultos los antiguos, y se conservan por raros ejemplares en testamentarias, preconizados por la tradición, pierden todo su prestigio para el vulgo desde que se les vé impresos.
Resolvióse imprimir la devotísima oración de Santa Brígida y propúsosele el negocio á Dominguito, indicándole sus ventajas, la plata (en cobres) que daría, y el modus operandi, y poco se necesitó para encender la hoguera del entusiasmo, y dar cuerda á aquella maquinilla de acción. Presentóse al día siguiente en la imprenta Belin y Ca., y desmontándose garbosamente del caballo (escurriéndose) pidió con aires de persona, le llamasen á M. Belin.
—Vengo, M. Belin, á hacer una impresión, si no me pide muy caro.