El anticuario
El anticuario —Siéntese, siéntese, siéntese, hombre —repitió—; si se va, nunca descorcharé botellas como ésta, que es una de nuestras mejores cervezas… Anno domini… Nada de decocciones Wassia Quassia[97], sino fabricada con cebada de Monkbarns. John de Girnell nunca invitó con mejor bebida a un pastor errante o peregrino con noticias frescas de Palestina. Y, para que desista de toda intención de partir, debe saber que si lo hace, su reputación de valiente caballero desaparecerá para siempre. SÃ, porque dormir en la Habitación Verde de Monkbarns es una aventura, hombre. Hermana, encárgate de que esté lista. Y, aunque Heavystern, un intrépido aventurero, padeciera miedo y dolor, no hay razón para que un caballero galante como usted, que casi mide el doble y pesa la mitad que él, no se enfrente al hechizo y lo rompa.
—¿Cómo? ¿Está hablando de una habitación encantada?