El anticuario
El anticuario —¡Al d…o con la diligencia y la arpÃa de su dueña! ¿Diligencia he dicho? «Pereza» serÃa más adecuado. El coche de esa arpÃa tiene la misma diligencia que una mosca en un bote de pegamento, como dirÃa un irlandés. No obstante, el tiempo y la marea no esperan a nadie. Querido amigo, tomemos un tentempié en Hawes, una posada bastante decente, y asà podré terminar mi explicación sobre la diferencia entre las zanjas usadas en castra stativa y castra æstiva[5], conceptos confundidos por demasiados historiadores. ¡Dios mÃo! ¡Ojalá se molestasen en mirar lo que tienen delante de los ojos en vez de seguirse unos a otros como ciegos! En cualquier caso, estaremos muy cómodos en Hawes; además, al fin y al cabo, hay que cenar en alguna parte, y será más agradable viajar con el reflujo de la marea y la brisa de la tarde.
Con esta cristiana actitud de sacar provecho de cualquier incidencia, nuestros viajeros se apearon en Hawes.