El anticuario
El anticuario —Bastante bien, señor Oldbuck, pero me temo que no podrá recibir sus saludos, o dar… dar… al señor Lovel las gracias por su esfuerzo incomparable.
—¡No me extraña! Una buena almohada es mucho más conveniente para su blanca cabeza que el grosero Delantal de Bessie. ¡Que Dios la maldiga!
—No pensaba importunarles —dijo Lovel mirando el suelo con voz vacilante y emoción reprimida—. No querÃa… No querÃa importunar a sir Arthur o a la señorita Wardour con la presencia de alguien que… que sin duda no es bien recibido… es decir… Por estar ligado a recuerdos dolorosos.
—No crea que mi padre es tan injusto o ingrato —dijo la señorita Wardour compartiendo la vergüenza de Lovel—. Me atreverÃa a decir… estoy segura de que… mi padre mostrarÃa gustoso su gratitud… de cualquier modo… Es decir, de la manera que el señor Lovel considere más oportuna.