El anticuario
El anticuario La pesquisa pronto ocupó otro de sus sentidos. En el extremo de uno de los cruceros de la iglesia, detrás de unos escalones que bajaban, había una pequeña puerta con rejas de hierro que daba, si recordaba bien, a una especie de pequeño panteón abovedado. Mirando hacia donde venían los cantos, observó un fuerte reflejo de luz roja que parpadeaba a través de las rejas y contra las escaleras que bajaban hasta ellas. Dousterswivel se quedó un momento inmóvil sin saber qué hacer; después, con una repentina resolución, recorrió la nave hacia el lugar de donde provenía la luz.