El anticuario

El anticuario

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Abuela —dijo la sirenita, con una voz a la que la anciana estaba más acostumbrada—, madre quiere saber por qué los Glenallan entierran a los suyos a la luz de las velas en las ruinas de Saint Ruth.

La anciana hizo una pausa con el huso, se volvió hacia los presentes y alzó su mano marchita, temblorosa y de color de arcilla; pudo verse un rostro ceniciento y arrugado, que solo los rápidos movimientos de dos ojos azules distinguían de las facciones de un cadáver, y, como si ese contacto la hubiera traído de vuelta al mundo de los vivos, respondió:

—¿Qué dice la niña? ¿Que por qué los Glenallan entierran a sus muertos a la luz de antorchas? ¿Ha muerto algún Glenallan?

—Hasta nosotros podríamos estar muertos y enterrados, y la misma cuenta te darías —dijo Maggie, y después, alzando la voz para que la escuchara su suegra, dijo—: la vieja condesa, madre.

—¿Ha muerto por fin? —preguntó la vieja señora, con una voz que parecía agitada por muchos más sentimientos de los que se presuponen a su avanzadísima edad, y la indiferencia y apatía general de su actitud—. ¿Tendrá por fin que rendir cuentas después de tantos años de soberbia y poder? ¡Que Dios la perdone!

—Pero madre pregunta —continuó la pequeña— por qué los Glenallan entierran a sus muertos a la luz de las antorchas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker