El anticuario
El anticuario Pero ya no habÃa vuelta atrás; sonó una campana en una parte lejana de la mansión, y Macraw dijo, reprimiendo su acento como si ya estuviera en presencia de su señor:
—¡Ésa es la campana de mi señor! SÃgueme a paso lento y ligero, Edie.