El anticuario
El anticuario Alrededor del grupo de jugadores empezaron a oÃrse sonidos singulares, muy diferentes a los habituales en el deporte: las exclamaciones y débiles suspiros con los que se reciben las primeras noticias de una desgracia. Un rumor empezó a extenderse entre las mujeres:
—¡Pobres hombres! ¡Con lo jóvenes que eran y asà tan de repente!