El anticuario

El anticuario

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Hijo mío, sé que es tu deseo evitar deshonra a tu madre, y que no desearías ser testigo de su culpa, y bien sé que quieres ser merecedor de su bendición y evitar su maldición; en tal caso, te exijo, por la persona que te llevó en su seno y que te crió, que me dejes decir libremente a lord Geraldin lo que ningún oído mortal excepto el suyo debe oír. Obedece mis palabras y, así, el día en que debas echar tierra sobre mi nívea cabeza, pues ese día habrá de venir, podrás recordar este momento sin tener que reprocharte haber desobedecido la última orden terrenal que te dio tu madre.

El tono de esta solemne exigencia revivió en el corazón del pescador el hábito de obediencia instintiva en el que su madre le había instruido y al que él se había sometido calladamente mientras sus dotes de mando no habían sido mermadas. El recuerdo también se mezcló con la intensidad dominante del momento; de este modo, después de mirar un momento la cama donde el muerto había yacido, se dijo a sí mismo entre dientes:

—Él jamás me desobedeció a mí, llevase o no razón. ¿Por qué motivo iba yo a contrariarla a ella?

Entonces tomó a su reticente esposa del brazo y se la llevó delicadamente fuera de la cabaña, cerrando la puerta al salir.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker