El anticuario
El anticuario —No digo que no —continuó Elspeth—, pero su madre odiaba todo lo que viniese de la familia de su padre, señor conde, todo menos a él. Sus razones se remontan a una agria disputa que tuvieron poco después de su matrimonio cuyos detalles no son relevantes a este propósito. Pero sÃ, odiaba a Eveline Neville, por partida doble además, especialmente cuando se percató del creciente afecto entre usted y la desdichada dama. Tal vez sepa que, en un principio, el disgusto de la condesa no iba más allá de un trato frÃo y distante, pero a la larga estalló con la más absoluta violencia, de modo tal que la señorita Neville se vio obligada a buscar refugio en el castillo de Knockwinnock con la señora de sir Arthur, que en paz descanse.
—Mi corazón se desgarra ante el recuerdo de esos detalles, pero siga. Sirva mi presente agonÃa como penitencia adicional por el crimen involuntario.