El anticuario
El anticuario «Un joven sensible y decente —se dijo— que evita entrar en las estupideces y naderÃas de los idiotas de Fairport… Tengo que hacer algo por él. Lo invitaré a cenar, e invitaré a sir Arthur a que venga a Monkbarns para que lo conozca. Tengo que preguntar a mis mujeres.»
Hecha la consulta, un mensajero especial, que no era otro que el mismo Caxon, recibió la orden de prepararse para ir hasta el castillo de Knockwinnock con una carta «dirigida al honorable baronet sir Arthur Wardour de Knockwinnock», que decÃa:
Estimado sir Arthur:
El martes 17 del corriente, stilo novo[49] se celebrará un simposio cenobÃtico en Monkbarns al que espero que asista a las cuatro en punto. Si mi bella enemiga, la señorita Isabella, puede y nos honra con su compañÃa, mi familia estará en extremo orgullosa de contar con usted como ayudante en su causa de resistencia contra la respetable autoridad y la legÃtima supremacÃa. Si no, enviaré a mis familiares femeninas a casa del pastor a pasar el dÃa. Tengo un joven amigo que presentarle, de un espÃritu más elevado de lo normal en estos tiempos frÃvolos. Respeta a sus mayores y tiene buen conocimiento de los clásicos; como un joven asà siente un natural desprecio por la gente de Fairport, quiero mostrarle una sociedad racional y digna de respeto. Atentamente, etc.