El anticuario
El anticuario —Y le gustará saber al señor —se entrometió el viejo Edie, sacando su blanca cabeza por detrás del biombo, tras el que se habÃa estado atiborrando de cerveza y fiambre—, le gustará saber que hay algo que retendrá al capitán entre nosotros tanto o más que la caza de perdices. ¿Se ha enterado de que vienen los franceses?
—¿Los franceses? ¿Qué dices, bobalicón? —exclamó Oldbuck—. ¡Bah!
—No he tenido tiempo —dijo sir Arthur Wardour— de mirar mi correspondencia esta semana; de hecho, tengo la costumbre de leerla solo los miércoles, excepto en casos de apremio, pues todo lo hago de forma metódica, pero, por lo que pude observar a primera vista, parece que hay cierto estado de alerta.